Riotaro hizo inmediatamente lo preciso para ingresar en aquel círculo de nuevos amigos. Estaba convencido de que conseguiría vencer aquella irrazonable melancolía y aquel aburrimiento que le afligían por el medio de ser -o fingir ser- un poco alegre por lo menos. La credulidad, que es la caricatura de la creencia, le había dejado en un estado de incandescente reposo. Siempre que participaba en cualquier deleznable broma o ingeniosidad, se decía: "Ahora no estoy triste, ahora no me aburro." A eso lo llamaba "olvidar los problemas".
Mucha es la gente que duda de si es feliz o no, si está alegre o no. Ése es el natural estado de la felicidad, por cuanto la duda es sumamente natural.
Sólo Riotaro declara "soy feliz", y se convence a si mismo de que lo es.
Debido a eso, la gente suele creer en la mal llamada "indudable felicidad" de Riotaro. Y de esa manera algo muy leve, pero real, se introduce en una poderosa máquina de fabricación de falsedades. La máquina comienza a funcionar con gran eficacia. Y la gente ni siquiera se da cuenta de que Riotaro no es más que una masa de "auto-engaños"...
"La máquina comienza a funcionar con gran eficacia..." ¿O no funcionaba con gran eficacia en mi caso?
Un error que se comete a menudo en la infancia consiste en creer que si uno transforma a un demonio en un héroe, el demonio quedará contento.
Mucha es la gente que duda de si es feliz o no, si está alegre o no. Ése es el natural estado de la felicidad, por cuanto la duda es sumamente natural.
Sólo Riotaro declara "soy feliz", y se convence a si mismo de que lo es.
Debido a eso, la gente suele creer en la mal llamada "indudable felicidad" de Riotaro. Y de esa manera algo muy leve, pero real, se introduce en una poderosa máquina de fabricación de falsedades. La máquina comienza a funcionar con gran eficacia. Y la gente ni siquiera se da cuenta de que Riotaro no es más que una masa de "auto-engaños"...
"La máquina comienza a funcionar con gran eficacia..." ¿O no funcionaba con gran eficacia en mi caso?
Un error que se comete a menudo en la infancia consiste en creer que si uno transforma a un demonio en un héroe, el demonio quedará contento.
Confesiones de una máscara Mishima Yukio
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