2010年6月20日日曜日

Ahora, siempre que termino de cocinar, recuerdo la primera vez que quise preparar scramble eggs. No usé aceite y dejé una mancha negra enorme al fondo del sartén comunitario. Inmediatamente lo lavé y traté de quitar la mancha, al final quedó sólo un poco y rogué que nadie bajara a la cocina-sala de estar en ese momento. Creo que nadie supo que fui yo, y si lo supieron, seguro que fui la comidilla de la semana, extranjera torpona. Era la época en que caminaba desde la escuela a casa, o tomaba el metro y bajaba en la estación de Kioto para conseguir un techo e internet gratis gratis gratis por una hora en Campus Plaza. Quería retrasar mi llegada al dormitorio, el ambiente era pesado y no me apetecía tener que cruzar palabras con K. Recuerdo todo eso y me parece muy lejano, pero al mismo tiempo puedo reconstruirlo con detalles. Finalmente, K regresó a su país y dejó una nota de despedida en la puerta, escrita en japonés, y por ende, excluyéndome de sus agradecimientos ¡oh! Lo que no supo es que yo le entendí.

En lo que a mi respecta, encontré un nuevo refugio, el invierno terminó y en una de esas tardes, durante las golden hours, me dí cuenta que

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