-Es mejor que lleves una chaqueta de manga larga!
Camino familiar durante los primeros 30 minutos, tal vez. Esquí en el agua, paracaídas, windsurfing, camping, bbq familiar, pescadores, atletas y mascotas. El viento es muy fuerte, empuja mi casco y no puedo abrir bien los ojos. Campos de cultivo se extienden a la derecha y a la izquierda. Letreros en el camino: Ritto, Moriyama, Oumi-Hachiman (ah! ahí trabajaba yo), Hikone, Maibara, Kinomoto...
-El agua está muy sucia!
Dos escalas, conbini y Makudo. Más al norte, casi nunca hay nadie en la orilla del lago. Zona urbana, hoteles con vista al lago y escuelas, antes de la entrada al túnel. Un valle, y un pueblito. Perdidos, consultar el mapa tres, cuatro, cinco veces. Subimos una cuesta y entramos a otro túnel. Tres grupos de turistas "senior" peligrosamente caminando en la carretera estrecha llena de curvas cerradas. Nos detenemos junto a una pareja de mediana edad que resuelve crucigramas. Basura y windsurfers.
-Ah... no hay nada...
Otro pueblito. Subimos de nuevo, en todo el camino sólo encontramos a un ciclista y a dos personajes mirando hacia la orilla. Curvas cerradas cada minuto y bloques oscuros. Curiosamente, en el "mirador" hay múltiples familias, motociclistas nómadas y parejas de todas las edades. Una tiendita de regalos kitsch, y una bocina que emite una melodía ídem. Binoculares por 100 yens. Aunque dos autos salieron antes que nosotros, no volvimos a encontrar a nadie en el descenso, carretera oscura, curvas cerradas y ramas en el camino. De nuevo el valle, regresaremos en la orilla opuesta. Parada en una estación de servicio. Otsu queda a 60 kilómetros.
-Todavía!
Seguimos a la orilla, el viento sigue soplando con fuerza, paradas en menores intervalos de tiempo -conbini, gasolinera donde el dispensador no sirve y los dependientes son nerviosos, consultar el mapa-. El tren se puede ver a lo lejos. Más familias de campamento. Casas abandonadas y sucias. Árboles deformados por el viento. Empieza a hacerse de noche. Ya hemos avanzado mucho y los letreros todavía dicen Takashima. Hoteles grandes y de colores y diseño ochentero. Restaurantes y pequeñas coffee shops a la orilla, muchos de ellos cerrados -out of business?-. La gran rueda de la fortuna que ya no funciona. Fuentes de colores. El tráfico se hace más pesado, pero no importa porque podemos rebasar a todos. Luces en la montaña. Llegamos a Otsu. Cena y autoindulgencia número 3 del día. Le dimos la vuelta a Biwako.
-Recorrimos 230 kilómetros...
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